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Lanzamiento de ALPHA

Noche del viernes.

El viernes fue un día de trabajar sin parar. Tuvimos que terminar de probar ALPHA, simular una última vez cómo sería el vuelo y tuvimos que conducir hasta Huesca, el lugar donde lanzamos nuestro prototipo. Por la tarde ya estaba todo listo, nos montamos en los coches, metimos nuestras herramientas y colocamos con cuidado nuestro cohete en el maletero de uno de los coches. Después de tanto trabajo, ¡estábamos listos para lanzar ALPHA!. A pesar de que algunos de los miembros de nuestro equipo no son tan buenos con los mapas de Google como con las matemáticas, al final, todos llegamos al lugar de la reunión. Sin embargo, no era hora de celebrar, teníamos que preparar todo para el lanzamiento del día siguiente. El equipo de aviónica tuvo un problema con la radiofrecuencia, así que se pusieron manos a la obra para intentar solucionarlo. Como se puede ver en la foto de abajo, estaban tan concentrados en arreglarlo que ni siquiera se dieron cuenta de que estábamos sacando las fotos.

Mientras tanto, los otros miembros del equipo realizaban otras tareas mientras disfrutaban de la excelente cena que nos ofrecieron en el hostal en el que nos alojamos. Al cabo de un rato nos fuimos a dormir para estar descansados el día del lanzamiento.

Mañana del sábado

A algunos de los miembros de nuestro equipo no les gusta mucho levantarse a las 8 de la mañana si es fin de semana, pero como era un día especial, no se quejaron mucho. En cuanto llegamos al sitio de lanzamiento Edu, el jefe de aviónica, y su equipo comenzaron a verificar el funcionamiento de la RF y del código que pasaba la señal binaria de ALPHA a datos legibles en directo.

 

Cuando terminaron, llegó el momento de medir y pesar nuestro prototipo. Gracias a los dispositivos que el equipo de Trípoli nos dejó, pudimos llegar a la conclusión de que ALPHA pesaba 0.73 kg.

                                                              

 

 

El resto del equipo, bajo la supervisión de nuestro querido Pedro, uno de los profesores que nos ayuda, montó la torre de lanzamiento y preparó todo para el momento clave:

 

 

Y allí estaba ALPHA, esperando para despegar ante la curiosa mirada de un grupo de estudiantes que dio un paso adelante y decidió ponerse a construir un cohete. Al fin y al cabo, sabían que con esfuerzo y trabajo duro podrían conseguir su objetivo.

 5, 4, 3, 2, 1…

      

 

Más rápido que un Fórmula 1, Alfa se elevó tan alto que no pudimos ver claramente si el paracaídas se había abierto o no, fue un momento de mucha tensión. De repente, allí estaba, ALPHA volvía a tierra sano y salvo gracias al sistema de aterrizaje seguro. Todos estábamos muy contentos. Cuando aterrizó, lo cogimos y comprobamos si todo estaba bien.

Ya de vuelta en Bilbao, a pesar de que, durante el vuelo, el sistema de RF falló debido a las interferencias de onda que crearon las antenas, pudimos leer todos los datos gracias a nuestro plan B, una tarjeta SD que registraba todo el código en binario del vuelo. Esto nos permitió estudiar a fondo y hacer gráficos de lo que sucedió cuando ALPHA estaba volando.

El éxito de nuestro primer lanzamiento nos sitúa ahora un poco más cerca de nuestro objetivo final: alcanzar los 100 km de altura.

En las siguientes imágenes se pueden consultar los gráficos de aceleración y altura de ALPHA:

 

 

 

Agradecer a los miembros del equipo que hicieron esto posible:

 

Aquí está el video del lanzamiento:

 

 

 

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